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lunes, 17 de mayo de 2010

Publicación "micro" erótico-romántico



Hola amigos:

Hace unos meses mi amiga Teresa Cameselle, conociendo mi afición por coquetear con las tintas, me animaba a participar en el I Certamen de microrrelato erótico-romántico de ArtGerust.   

Hoy he sabido que de los 1385 micros presentados, el mío “Baño de Espuma” está entre los cien finalistas y va a ser publicado en una antología que llevará por título: Los 100 microrrelatos eróticos de ArtGerust.

El ganador ha sido   E l H i p o c e n t r o E n H e m i n g w a y  del “nick” elentedelpreventorio


Mi relato, una versión reducida del que algunos ya conocéis, es este:

Inés apoya la cabeza en el borde de la bañera y, cerrando los ojos, se mece en los acordes de la cadente melodía del Nocturno de Chopin. Con una mano moldea pedazos de espuma densa, que se extiende sumisa y blanda a lo largo de su brazo, por su hombro, su cuello… Sus pechos redondos y pequeños se yerguen buscando las manos de Roberto. Los dedos de Arthur Rubinstein regalan sus oídos y, como animales marinos, entran y salen de las profundidades otros dedos, rozando orillas, serpenteando valles, recorriendo senderos… Juntos, entre claves de sol y corcheas, se mezclan quejidos de placer, balbuceos, gemidos, sacudidas de gozo.

Inés abre los ojos aturdida por el vapor. Recuperado el aliento, comprueba que, anhelando las manos de Roberto, se ha dejado engañar por las suyas.

Como me ha dicho Ramón Alcaraz que es muy sabio, un premio es un premio y hay que celebrarlo.


 ¡Chin-Chin!


sábado, 12 de diciembre de 2009

¡Seguimos de fiesta!

Hace unos días os hacía partícipes de mi alegría porque mi primer cuento infantil había quedado finalista en un certamen de Ediciones Fergutson.  Bien, pues seguimos de celebración. 
Ramón, mi profesor del Taller Literario me hacía saber anoche que tres de mis trabajos  habían quedado semifinalistas en el concurso de microrrelatos del citado sitio. Fea, que os lo mostré el pasado octubre y otros dos.  Uno de ellos un auténtico disparate.   Imaginaos como me sentí.  Sabía que otras compañeras del Desván de la Memoria con éxitos importantes en su haber se habían presentado y la verdad, no esperaba tan buen resultado.
A lo largo del día leyendo por los blogs me he enterado que veintisiete de los micros semifinalistas son de “desvaneros” y tres están entre los finalistas.
¡El Desván está de fiesta!  ¡Chin-Chin!    
* * * *
A continuación os muestro mis “hijitos literarios”:


Parpadeo
El parpadeo del cartel luminoso abstrajo a Miguel hasta otro tiempo, en el que la posición social y el dinero le permitían comprar todo lo que deseaba: coches de lujo, viajes e incluso, a veces, las más caras compañías.
Aligere usted el paso o se quedará sin cenar escuchó en apenas un susurro.
El aroma de jabón de lavanda desprendido del cuello de aquella mujer, fue una bocanada de aire fresco que endulzó por un instante su ensombrecido humor. La crisis económica le había quitado todo, más aún le quedaban las ganas de vivir.
 Ambos sabemos que yo no pagaré, pero… ¿querría usted cenar conmigo esta noche?
El futuro ya no era tan incierto. Su sonrisa auguró una feliz nochebuena en el albergue.


El estertor
Juro que me vi obligado. Como sabe, la crisis nos está llevando a todos a la ruina. Mi tienda de electrodomésticos es pequeña  y no le convienen escándalos que espanten la clientela.
La señora, “con muchos humos” me dijo que necesitaba un estertor. Intenté convencerla de que se había equivocado de sitio; pero insistió y me amenazó con encadenarse al mostrador si no cedía a sus deseos. —¡Dáselo ya! —me apremiaban los otros clientes. Y ¿qué iba a hacer?, ellos son los que mandan.   
La golpeé con lo primero que tuve a mano, esa tostadora que tiene usted delante. No le proporcioné el “estertor” que tanto reclamaba; aunque casi la mato.  Ahora me denuncia por agresión. No es justo, señoría.


Si no leíste Fea y te interesa, puedes hacerlo: AQUÍ




lunes, 30 de noviembre de 2009

Guarapo. El paraguas que quería ser flor

En la web de Ediciones Fergutson ya no aparece y algunos de vosotros habéis mostrado interés en leer el cuento. El nombre salió de jugar con las letras de la palabra paraguas y acabo de saber que así se llama una bebida colombiana. ¡Todo está inventado!.  Aquí os lo dejo. Espero que os guste.

Guarapo.
El paraguas que quería ser flor

Guarapo, el paraguas con los colores más alegres del mundo, yacía abierto en el porche de la casa.  Dejando a la vista una de sus varillas,  escurría lánguido el agua acumulada en la última tormenta.  Su amigo el viento, que era un travieso, le silbaba: fiuuuuuuuu; le hacía cosquillas, intentaba volverlo del revés, lo empujaba, lo cambiaba de lugar…  Pero nuestro pobre paraguas había perdido las ganas de jugar y arrastraba lastimoso su desnuda baquetilla por las baldosas del soportal
-¿Qué te pasa hoy, Guarapo?  ¿Por qué no das piruetas como otras veces? ¿Estás enfermo?- Le preguntó su amigo, preocupado.

-No me gusta mi vida.  He dejado de importarle a mi dueña. A veces pasan varios días hasta que me recoge y me mete en el paragüero. Luego allí, es todo tan oscuro y triste…

-¿Y en qué has pensado?

-¿Sabes, amigo? a veces miro las flores y sueño.  Ellas también tienen vivos colores y se mojan cuando llueve, pero están felices porque después ven el sol.  Me gustaría ser flor… -dijo abatido.

-Las flores son muy bonitas y a los ojos de los demás su vida es muy alegre, pero no creas que divertida -explicaba el viento, que viajaba mucho y se enteraba de todo-. Les atacan enfermedades, les caen encima las pelotas de los niños que juegan en el parque,  y si no llueve en muchos días o nadie las riega, se secan y mueren.  Tú no ves el sol, pero paseas por las calles, ves las luces de las tiendas… Acompañas a tu dueña cuando nadie más lo hace, y eso es muy importante para los humanos.
-Sí, Viento, lo sé.  Pero estoy convencido de que mi dueña quiere un paraguas nuevo.

En una suave brisa el viento seguía hablando. Sabía que en las afueras de la ciudad había un sitio donde los humanos reparaban objetos y con las cosas viejas fabricaban otras distintas. No estaba seguro de que fuese la mejor solución para su amigo, no obstante lo vio tan triste que le contó de qué se trataba.

-¿Lo dices en serio? Me encantaría conocer ese lugar. No dudo que es lo más conveniente y mi dueña no se sentiría culpable por deshacerse de mí.

-Soy tu amigo y, sea cual sea tu decisión, te apoyaré.

-¡Pues sopla, Viento!  Tan fuerte como puedas y ayúdame a volar.

Guarapo estaba decidido. Echó una ojeada con cierta melancolía al porche en el que había escurrido el agua tantas veces. No había vuelta atrás.  El viento se aplicó hinchando mucho los mofletes y con un violento resoplido elevó a Guarapo por los aires.

El viaje hasta el patio del taller de reciclaje no fue fácil. Con la varilla descosida se enganchaba en los cables del teléfono, en las antenas, en los alambres de los tendederos… Tras muchos tumbos y volteretas, tomó tierra junto a unas viejas y oxidadas máquinas de coser.  Al caer, se rompió la bella empuñadura de madera. No empezaba con muy buen pie su nueva vida; daba igual, estaba seguro de que todo saldría bien. Él lo eligió así y veía su futuro con optimismo.

A la mañana siguiente, el sol brillaba con intensidad.  Uno de los trabajadores reparó enseguida en los llamativos colores de Guarapo: ¾Tu estructura está hecha polvo, pero tienes una tela preciosa. Veré qué puedo hacer contigo ¾ comentó para sí el operario mientras en su cabeza imaginaba la nueva apariencia de Guarapo.

Nuestro protagonista no podía hacer otra cosa más que dejarse llevar.  Fue descosido por completo y su tela lavada, cortada y vuelta a coser. Al verse reflejado en la luna del escaparate, apenas se reconocía. Se había convertido en una bonita cometa.



Guarapo estaba desbordante de alegría. Una mañana voló tan alto en la playa que dejó de oír el mar, los gritos de los niños, las gaviotas de las rocas e incluso las motos de agua. Entonces se dio cuenta. Él había querido ser flor para ser feliz, pero la felicidad no está en lo que uno es o puede llegar a ser. No la encuentras en las metas que se alcanzan, sino en el camino hasta llegar a ellas, en los amigos y la gente que nos quiere. 
Guarapo supo que era feliz porque su amigo el viento estaba allí.  ¿Qué interés tendría, si no, ser cometa?  

viernes, 27 de noviembre de 2009

Buenas noticias




Hola amigos :

Leí en alguna parte que el secreto del éxito está en la actitud de uno mismo.  Si te convences de que todo irá bien, si tu energía es positiva, atraerás buenos acontecimientos a tu vida y por el contrario, si te revuelcas en tus desgracias y tu energía es negativa, atraes el infortunio.
   
No sé que base científica hay en ello, pero una mañana decidí que estaba harta de recibir malas noticias y que las cosas iban a cambiar.  Hasta el momento las variaciones son pequeñas: a mi hermana le expusieron nuevamente su trabajo sobre Yemen, a mi hijo le han dado  trabajo, mis pruebas médicas son alentadoras…  Hoy tengo otra buena noticia y en este caso me afecta sólo a mí.

Presenté un cuento al certamen de cuentos infantiles de Ediciones Fergutson. Sin demasiada fe, la participación es alta y sabiendo cómo he quedado en otros concursos lo veía imposible.  Bueno, no ha ganado;  pero ¡ha quedado finalista!. Esto supone que será publicado en un libro conjunto, con el ganador y resto de finalistas.  

Después de muchas vueltas, he concluido que voy a recibir mi bautismo literario con el nombre de: Catalina Buher. Es mi nombre de pila y el apellido es una fusión los dos míos.  Lo haré de la mano de “Guarapo. El paraguas que quería ser flor”, mi cuento. El ganador ha sido “Soy un libro y nadie me quiere” escrito por Gloria. (No tengo más datos sobre la identidad del autor).

Quiero dedicar mi primer logro literario a Ramón Alcaraz, mi profesor de El Desván de la memoria; a Mercedes Martín, porque de ella partió la idea que dio vida a Guarapo, el protagonista de la historia y a mi querido y fiel amigo, J.R.

Mi lista de agradecimientos sería demasiado extensa, de modo que daos todos/as por incluidos/as. Muchas gracias por leerme y ayudarme a crecer.

¡¡Estoy muy contenta!!

Salvar los bosques, es salvar el clima

Combate la deforestación. Ayuda a Greenpeace

Home (Casa) - una película de Yann Arthus-Bertrand

Aprovechando la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente, el 5 de junio del 2009 se estrenó el largometraje documental “Home”, una producción que se filmó durante año y medio en 54 países, y que muestra imágenes aéreas de la degradación de la Tierra a causa de la actuación humana sobre el planeta.

Pincha la imagen para ver el vídeo

Planeta Tierra, Siempre

Tal vez ya lo conozcas, pero si no, emplea unos minutos en ver esta maravilla de video, de The Secret Tv. Tendrás la sensación de volar y entenderás por qué es posible que seres de otros mundos visiten nuestro planeta. ¿Acaso no es el mejor sitio para vivir?