¡BIENVENIDO!

Bienvenido a mi árbol. Deseo que te sientas a gusto en cada una de estas ramas y disfrutes leyendo, tanto como yo al escribir. Aquí encontrarás relatos, poemas, experiencias diversas y mis frases favoritas. Eres libre de opinar, comentar, sugerir o criticar, siempre que lo hagas con respeto.


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miércoles, 31 de enero de 2024

Un jueves, un relato - Mi persona favorita

 Dafne, del blog SINE DIE es la encargada del reto literario de esta semana.  Nos propone escribir sobre el término “persona favorita”. 

No voy a esconder que me ha costado un poco participar y no porque no tenga nada que contar si no por un catarro de dimensiones bíblicas. Sin embargo no he querido fallar de nuevo y esta es mi pequeña aportación. 



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Hay personas que te hablan y deseas que terminen cuanto antes porque tal vez te interrumpen un pensamiento o algo que estés haciendo, y luego hay personas que sin saber por qué, sientes una caricia en su voz. Te toca sin tocarte porque al hacerlo te pellizca dulcemente el alma.  Y poco a poco, sin coqueteos, sin esfuerzo, simplemente conversando; sientes que tu corazón se llena. Respiras mejor sabiéndola cerca, de tal manera que ya no quieres alejarte.


Mi persona favorita conserva intacto a su niño interior y no le da ninguna vergüenza mostrarlo. Es travieso, divertido, generoso, y muy apasionado en lo que hace. Es la primera persona en darme los “buenos días”.  Cuando despierto no lo tengo al lado, pero escucho sus mensajes y siento que de alguna manera si está conmigo.


Otros participantes en este bonito reto sobre "personas favoritas" >>> Aquí




miércoles, 17 de enero de 2024

Un jueves, un relato - "En un abrir y cerrar de ojos, una frase me inspira"


Esta semana Cecy del blog Deshojando Relatos nos propone un juego.  Abrir un libro, cerrar los ojos, apoyar el dedo en una de las hojas, y escribir un relato incluyendo la frase que señale el dedo. 

He escogido la novela de García Márquez “El amor en los tiempos del cólera”.  Mi dedo ha indicado lo escrito en cursiva en el relato.  


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Los más ancianos del lugar contaban que "En verano, un polvo invisible, áspero como de tiza al rojo vivo, se metía por los resquicios de la imaginación, alborotado por unos vientos locos que destechaban casas y se llevaban a los niños". 


Esto sucedió en el mes de julio.  Yo tenía poco más de tres años y mi hermano, que aún no caminaba, estaba con dolor de oídos y más llorón que de costumbre. Lo mejor era irme a la casa de mi abuela que estaba justo al lado de la nuestra y así alejarme de sus llantos.  


La abuela acababa de recoger la cocina y me animó a dormir la siesta para de paso descansar ella también, pero de niña yo prefería dedicar el tiempo a otros menesteres, de modo que se conformó con recostarse en la mecedora, mientras yo pintaba en la parte trasera de un viejo calendario, garabatos que pretendían ser bosques de chumberas con mis lápices de colores.

La digestión y el calor combinaron esfuerzos y la abuela en menos de diez minutos quedó profundamente dormida .

 

El silencio denso de la casa, apenas roto por el reloj de la chimenea se hizo pesado. No quise volver a mi casa y acabar envuelta en los lamentos de mi hermano, así que salí sin hacer mucho ruido y me encaminé a las “casas de arriba” donde vivía la tía de mi madre. Nosotros vivíamos en las “casas de abajo”. A los dos grupos de viviendas los separan menos de cien metros de distancia, los cuales se convirtieron en mi terreno de juegos favorito desde que di mis primeros pasos.


A medio camino se despertó el Lebeche levantando a su paso remolinos de brozas y tierra. Mis escasos catorce kilos de niña se salían sin remedio fuera del camino, convirtiendo el hecho de caminar en una complicada tarea. Ese día supe literalmente lo que es morder el polvo.

La prima Anabel, que tenía la máquina de coser pegada a la ventana de su cuarto por fortuna me vio luchando contra el vil elemento y salió a rescatarme.


 -Mira como vas-  refunfuñó la tía al ver mi cabeza y mi vestido blanco de batista, llenos de briznas de hierbas secas y polvo rojo terracota.  -Dale un baño y ponle algo de tu hermano- propuso mirando a Anabel.


No era la primera vez que yo aparecía a la hora de la siesta en la casa de la tía, con lo cual no se extrañaron de verme, como tampoco lo harían en la mía de no hacerlo. Tras una ducha rápida, me vistió con una camiseta de tirantes del primo Pepe que hizo las veces de vestido, me llevó en brazos a su habitación y me dejó caer en su cama. Las emociones vividas para evitar que el viento me llevase volando, la ducha y el ronquido de la máquina de coser consiguieron algo muy poco habitual. Me quedé dormida.


Al despertar, el Lebeche se había calmado, mi ropa descansaba limpia en una silla y sobre la cama, otro vestido de color azul celeste con estampado de margaritas esperaba ser estrenado.  Anabel lo confeccionó con un retal de algodón durante mi siesta.  


De regreso a casa mostré con orgullo mi vestido nuevo. Años más tarde me pregunté alguna vez, cuánto tiempo habrían tardado en darse cuenta de mi ausencia de ser cierto lo que se decía de los vientos de verano.


Otros relatos inspirados en un abrir y cerrar de ojos >>>  Aquí 


miércoles, 20 de diciembre de 2023

Un jueves, un relato - Los 7 pecados capitales



 Esta semana el blog El Vici Solitari es el encargado de retarnos a construir un relato basado en uno de los siete pecados capitales, en no más de 350 palabras.

Este relato lo tenía escrito y esperaba publicarlo para año nuevo y aunque lo he trabajado para que se ajuste a lo pedido, por exigencias propias de la historia es algo más largo. Espero que me perdonéis y que os guste, por supuesto.

Mi pecado elegido es la lujuria.



Feliz Año Nuevo, Lucciano 


Con la cena dispuesta en una bandeja me dirigí al salón decidida a pasar una gran noche.  Un resto de crema de calabaza, una pizza "frutti di mare" del supermercado y una mandarina estupenda conformaron el elaborado menú. Abrí una botella de sidra y me dispuse a saborear mi suculenta y última cena del año, acompañada eso sí, por los personajes más carismáticos del cine.


Al sonar las doce en el reloj de la pared, como una “Bridget Jones” enfundada en mi viejo pijama de franela rosa, llené mi copa y la alcé en un brindis por Lucciano.  Deseé con fuerza que le fuesen bien las cosas y que algún día, de alguna manera, pudiéramos encontrarnos de nuevo. La auténtica Bridget, tras correr por la calle en ropa interior, se besaba con Marc Darcy bajo la nieve cuándo decidí acostarme. 


Habría pasado una hora cuando un frío repentino me despertó. -Feliz año nuevo, princesa…  Escuché con claridad. Me asusté, pero tras unos segundos, el sobresalto se convirtió en malhumor. Tengo el sueño ligero y lo último que me apetecía era desvelarme por un sinsentido, provocado seguramente por algún mejillón en mal estado. Entre resoplidos sacudí el edredón,  me cubrí la cabeza y adopté la socorrida posición fetal para entrar en calor.  Pasados unos minutos, más calmada, me fue invadiendo de nuevo el sopor.  


-Vaya… ¿Ni un “igualmente”, siquiera? La inconfundible voz de Lucciano me estremeció.   Intenté hallar una explicación a lo que ocurría, pero no lograba pensar. Le vi apoyado en el quicio de la puerta, mirándome con sus ojos de color verde avellana, tan oscuros y abisales en la noche, que si te despistas un poco y caes en ellos, es imposible volver a salir.


No perdimos tiempo en contarnos cómo nos había ido, ni por qué vino a esas horas, ni siquiera cómo entró;  sólo nos abrazamos con tantas ganas, que ni un fino cabello hubiese conseguido interponerse entre nosotros.  No sé en qué momento se quitó la ropa ni cuándo me despojé de la mía. Mis pechos desnudos buscaban su boca y ella complaciente comió de ellos. El cosquilleo de su barba de dos días estimuló mis sentidos por completo y el olor a madera y cítricos que exhalaba su cuello, sacó de mí el instinto más salvaje que recuerdo.


Recorrí su cuerpo intentando aprender nuevamente cada línea, cada saliente y cada recodo de su piel, y a la vez, marcar en ellos con mi boca y con mis manos la huella de ese instante. 

Lucciano me acariciaba con maestría de artista. Como el músico que afina las cuerdas de su guitarra, sacaba de mí notas hasta entonces nunca oídas. Conocedor sin duda de su arte, se recreaba deslizando sus dedos por los pliegues más ocultos de mi cuerpo. Y sin prisas, pero sin descanso, con la firme delicadeza de quien saborea una fruta madura, también comió con placer del secreto manjar de sus anhelos. Y en cada beso, cada mirada y cada jadeo, iban impresas las palabras escritas, las caricias no dadas y el eco de todo lo dicho.


Agotada al terminar y con plenitud desbordante, grité riendo. 

– ¡Feliz año nuevo,Lucciano!



Desperté por la mañana abrazada a la almohada, semidesnuda y con el pantalón del pijama enredado entre las sábanas. Lucciano, me dijo en una ocasión que tenía telequinesis, por mi habilidad de levantarle el ánimo y otras cosas sin necesidad de tocarle; pero...  ¿Tanta como para traerle hasta mi cama en Nochevieja?   El zumbido entrecortado de mi  teléfono móvil me sacó de estas cavilaciones. En la pantalla apareció un mensaje de Lucciano que decía: – ¡Feliz año nuevo!, princesa.



Tenéis la lista completa de pecadores >>> Aquí


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Aprovechando el momento, no me queda más que desearos unas Felices Fiestas si os gusta la Navidad, o fuerza para "capear el temporal" si no os gusta.  Lo bueno y lo malo que tienen estos días es que se acaban pasando.  Os deseo también que el 2024 venga cargadito de cosas buenas.   


miércoles, 13 de diciembre de 2023

Un jueves, un relato - ¿Y si...

 



Esta semana Mag, del blog La Trastienda del Pecado nos propone un reto muy interesante  ¿Y si…  

De entre todas las posibles preguntas que ha dado para inspirarnos, he elegido la siguiente: 

¿Y si… hallásemos una máquina del tiempo que sólo nos permitiera revivir un día del pasado? Que dia elegiríamos y que cambios impulsaríamos ese dia?  O lo dejaríamos como está? 

 

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Sin dudar un segundo volvería a un sábado del mes Agosto de 1980.  Al baile que se celebraba al aire libre junto al Ayuntamiento.  Si cierro los ojos aún puedo ver el momento. 


Yo tenía dieciocho años y él veinte. Quedamos en la plaza y al bajar cada uno de nuestro coche nos dimos la mano. Él llevaba un vaquero de color claro y una camisa blanca, yo un vestido rojo con tirantes finos, en sintonía con el tono de mis mejillas cuando estaba cerca de él. Y en la eternidad de unos minutos, el tiempo en el que sentí que era su novia, nos encaminamos hacia el lugar del que provenía la música. ¡Hey! de Julio Iglesias era la canción de moda en ese verano.


Cuál fue mi sorpresa, cuando al  llegar al recinto del baile vi a los padres de otro chico que por entonces estaba cumpliendo el servicio militar. Solté bruscamente la mano que con tanto amor me sujetaba  y nerviosa alcancé a decir: –Es que esos son mis suegros. El pobre chico quedó desorientado y no supo qué hacer o manifestar el resto de esa velada. 

Hoy sé que soltar esa mano cambió el curso de lo que pudo haber sido nuestra vida, la de él y mía juntos.  Habría sido mi amigo, mi compañero, mi amante y muy probablemente mi marido y el padre de mis hijos. Entonces no lo sabía, pero hoy lo puedo asegurar.  


Si volviera a ese instante en el que tenía su mano en la mía, al ver a esas personas le diría:  – Vámonos de aquí. Le confesaría que había otro chico, pero que lo prefería a él. Y si lo hubiera hecho, él me habría expresado lo que ha estado guardando para sí mismo toda la vida y he tenido conocimiento hace pocos meses. 


Científicos rusos se unieron en 2019 en un proyecto con colegas americanos y suizos, para crear una “máquina del tiempo”  logrando mover partículas diminutas una fracción de segundo hacia el pasado, por lo que violar la segunda ley de la termodinámica parece posible.  


Ojalá me regalase la vida la ocasión de hacer posible lo imposible.  Volver al pasado y evitar el dolor y el sangrado de un corazón roto.


Tenéis más historias basadas en posibilidades distintas >>>  Aqui


miércoles, 6 de diciembre de 2023

Un jueves, un relato - Cruzando el puente



Esta semana Inma del blog, El
Molí del Canyer nos reta a construir un relato en el que un puente sea el protagonista


Los iones desprendidos de los relámpagos se mezclaban con el olor de la tierra mojada y collares de perlas de lluvia colgados en las moreras de la plaza, dejaban caer sus cuentas una tras otra en el suelo. No quería volver a casa. Cada vez resultaba más difícil el reencuentro con la soledad compartida de mi mal llamado hogar. Me fijé en un diminuto riachuelo formado en el asfalto y por pura inercia lo seguí;  por el borde de la acera, calle abajo, hasta verlo precipitarse por el sumidero de una alcantarilla. 


Llegué al puente colgante sobre el río, que venía bastante crecido por las lluvias de los últimos días. Hacia la mitad de la pasarela me detuve. Agarrado al borde de barandilla y absorto en los remolinos que formaba el agua con el lodo mi cabeza daba vueltas. ¿Si saltara, a qué distancia encontrarán mi cuerpo? ¿Seré arrastrado como un viejo tronco o quedaré atrapado en el fondo? Poco importaba, los números no engañan. Tras años de lucha por mantener la empresa a flote, estaba todo perdido. Era
fácil, no tenía más que subir a la barandilla y dejarme caer. 

De repente, el teléfono móvil vibró en el bolsillo de mi pantalón. Era un mensaje de Clara:


 “Hace mucho tiempo que no sé nada de ti. 

¿Estás bien? Te echo de menos.

💓💓💓💓💓💓   


La conocí en un viaje a Bruselas. Una mujer sin artificios, de belleza sutil, de carácter amable y tan transparente como su nombre. Un soplo de aire fresco para mi exiliado corazón. La hilera de corazones de su mensaje acarició mi alma, templó mi espíritu, me sosegó. Me recordó que un partido no acaba hasta que pita el árbitro y yo seguía vivo. Me alejé del puente a toda prisa dispuesto a poner fin a la opereta en la que se había convertido mi vida. Sería absurdo fingir más tiempo, a la postre, Inés se casó con mi cartera y yo dejé de amarla hacía tiempo.  


Según la teoría del caos, si una mariposa bate sus alas en Nueva York puede provocar un tsunami en Australia. En este caso la mariposa tenía nombre propio. Si Clara envía ese mensaje unos segundos más tarde tal vez ahora estaría acompañando a los peces en el fondo del río y no escribiendo esta experiencia bajo el cerezo de su jardín.


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Relato inspirado por el puente colgante de Saint Sulpice-la Pointe.  Localidad en la que viví antes de llegar a Lisle sur Tarn.


El puente fue construido en 1849 sobre el río Agout, afluente del Tarn. Una gran crecida del rio en 1930 lo arrastró por completo. Siendo reconstruido en 1931 con las mismas características, cambiando únicamente el tablero que fue metálico en lugar de madera, y el cual soporta una capa de hormigón recubierto de asfalto. Es un lugar muy simbólico de la población y por desgracia el escenario involuntario de un suicidio en 1997 



Podéis leer otras historias sobre puentes >>> aqui

miércoles, 29 de noviembre de 2023

Un jueves, un relato - Supersticiones

 



Esta semana el blog Campirela_ se encarga de retarnos a escribir un texto inspirado en las supersticiones.


Para empezar diré que un 13 de abril me dormí al volante y tuve un accidente. El vehículo quedó para el desguace; pero también fue el único implicado y salí totalmente ilesa. Desde entonces considero que el 13 es mi número de la buena suerte.

Hay tantas cosas de las que se dice atraen la mala fortuna... Gatos negros, unas tijeras abiertas, derramar la sal en la mesa, mirar fijamente a un bebé mientras duerme, pasar por debajo de una escalera, casarse en un dia de lluvia...

Desde hace unos meses tengo a un "bombay negro" de vecino. Algunas mañanas lo veo caminar por el borde de la pared de la cerca y al llegar a uno de los pilares se sienta y otea la calle desde lo alto al tiempo que dibuja arabescos sinuosos con su cola en el aire . Otros días, lo contemplo mientras husmea bajo las hojas muertas de las encinas del rio, en busca de alguna presa que sólo él es capaz de distinguir  En ocasiones lo sorprendo acurrucado sobre el banco de mi terraza tomando baños de sol, medio dormido.

Hoy, cuando he salido al jardín se ha acercado hasta mí y en un alarde de confianza ha frotado su cabeza contra mi pierna con un ronroneo suave y meloso. No conozco el lenguaje gatuno, no obstante lo he interpretado como   “¡Hola! vecina, ¿Cómo estás?”


Loki es un gato negro, de un color tan intenso como el ébano más puro, con los ojos ambarinos, casi dorados. A mi me parece precioso, me ha traído inspiración para este relato y de momento ninguna mala suerte. La próxima vez que vaya al supermercado le compraré galletas de salmón, o bolitas de atún y queso.  Siempre es bonito ofrecer algo a los amigos cuando vienen a visitarnos.


Encontraréis la lista de otros participantes en este reto >>> Aquí 


miércoles, 22 de noviembre de 2023

Un jueves, un relato - Pensamientos inspirados.

 



Mag del blog 
La trastienda del Pecado  es la encargada de desafiarnos a escribir esta semana. Para ello nos ha dejado una serie de frases, de las cuales hemos de elegir una que nos inspire.  

Mi elegida ha sido la siguiente:


“Estar sin ti, es como vivir en una noche eterna sin estrellas” 

        El infierno de Gabriel 

de Sylvain Reynard



Las encinas del río aún conservan las mayor parte de sus hojas y no dejan ver más allá de su ramaje. Marie da un sorbo a su "negro" de la mañana y aspirando el fuerte aroma cierra los ojos.  En ese instante se otorga la libertad de volar por encima de los árboles, cruzar el río, e irse lejos, lo más posible, con la vana intención de desprenderse del dolor que la atenaza. Apurado el último sorbo del café, de nuevo en su realidad, deposita la taza sobre la encimera de la cocina y se dirige al cuarto para terminar de vestirse.


Mecánicamente abre la puerta del lado izquierdo del armario y de una de las baldas agarra el suéter marrón que le tejió a Jean Pierre en el pasado invierno. Marie lo acerca a su cara y hunde la nariz en las fibras del jersey. Con inspiraciones largas y profundas huele el aroma de Fleur du Mâle que desprende la prenda. Por un segundo se imagina con la cabeza apoyada en el pecho de Jean Pierre escuchando el latir de su corazón; para seguidamente preguntarse de nuevo el porqué. ¿Qué le vio? ¿Por qué fue en su busca?


Triste y dolida, Marie devuelve el suéter al armario, se pone su sudadera rosa y enciende el viejo transistor que guarda en su mesilla de noche. Del dial de la radio sale la voz de Kany Garcia cantando “Confieso”  El día se ha levantado inmerso en bruma; espesa, blanca, y muy fría… Casi tanto como la nieve que cubrió el cuerpo de Jean Pierre en la cumbre de aquella maldita montaña en la que encontró la muerte. 


- Confieso -

Si quereis leer mas pensamientos inspirados, encontraréis la lista de participantes >>> Aquí   




Salvar los bosques, es salvar el clima

Combate la deforestación. Ayuda a Greenpeace

Home (Casa) - una película de Yann Arthus-Bertrand

Aprovechando la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente, el 5 de junio del 2009 se estrenó el largometraje documental “Home”, una producción que se filmó durante año y medio en 54 países, y que muestra imágenes aéreas de la degradación de la Tierra a causa de la actuación humana sobre el planeta.

Pincha la imagen para ver el vídeo

Planeta Tierra, Siempre

Tal vez ya lo conozcas, pero si no, emplea unos minutos en ver esta maravilla de video, de The Secret Tv. Tendrás la sensación de volar y entenderás por qué es posible que seres de otros mundos visiten nuestro planeta. ¿Acaso no es el mejor sitio para vivir?