¡BIENVENIDO!

Bienvenido a mi árbol. Aquí encontrarás relatos, poemas, experiencias diversas y frases favoritas de Catalina Buher, mi "alter ego" humano. Eres libre de opinar, comentar, sugerir o criticar, siempre que lo hagas desde el respeto.

Deseo que te sientas a gusto en cada una de estas ramas y disfrutes leyendo como yo al escribir.


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sábado 24 de diciembre de 2011

A pesar de los pesares... Felices Fiestas!


El 2011 empezó de mala manera para mi familia. La marcha repentina de mi padre fue un duro golpe para todos nosotros. Esta va a ser la primera Navidad sin él; aunque será dificil no escucharlo rezongar en su silla vacía, cuando el jaleo formado alrededor de la mesa le impida oir el mensaje de su Majestad el Rey.   Intuyo que estará más presente que nunca.

También ha sido complicado desde el punto de vista económico. Cuando la falta de trabajo ensombrece el futuro, cuesta ponerle buena cara al mal tiempo; pero este año tan nefasto se acaba por fin. La vida sigue, ahora borrón y cuenta nueva. 

En mi nueva lista de haberes apunto a Rubén, un hermoso bebé de cuatro meses. No sé si traerá un pan debajo del brazo, de momento ilusión y ganas de empezar el 2012.  Espero que nos sea propicio a todos.

Son las 02:08 de la noche y  en unas horas salgo de viaje. Os dejo un abrazo muy fuerte y el deseo de que paséis una Feliz Navidad. 



martes 11 de octubre de 2011

Destellos verdes

Lo reconozco, me cuesta salir de la cama cuando suena el despertador. La galbana me invade, el cuerpo me pesa, diría que en lugar de huesos mi esqueleto lo forman piezas de acero oxidado; sin embargo, una vez logro ponerme de pie me sacudo la pereza y salgo a caminar.  Y os lo aseguro, no hay central de energía más potente que el verdor de los árboles, caminar entre ellos recarga mi dinamo interno, me ayuda a enfrentar el día.


Quiero compartir con vosotros unos chispazos del poder verde que me rodea en mis paseos matutinos.








Chopos de la orilla del lago con el terreno de acampada libre al fondo.










Imagen tomada desde el mismo lugar; pero a mi espalda.










                             La orilla opuesta del lago.












Puentecito que atravieso tanto a la ida, como de regreso a casa. No es el único paso; pero me gusta el sonido de la madera.


viernes 7 de octubre de 2011

"Un millón de pasos".

Dicen que hay dos cosas prohibidas cuando se hace el Camino de Santiago, enamorarse y volver atrás.  Marina, la protagonista del libro "Un millón de pasos" nos relata la experiencia de recorrer ese camino. Observa que por mucho que se conozca alguien  a si mismo, es incapaz de conocer sus límites. "Un millón de pasos" describe un camino doble, el físico y el interior, hacia delante y hacia dentro.  



Os presento esta obra por dos motivos. La primera es que me parece una historia interesante y la segunda es que la autora comparte conmigo apellidos y sangre. Es mi hermana.  

Esta publicación no ha sido una sorpresa para mi, conocía su afición por la escritura, ha publicado artículos y relatos en prensa de Murcia, fue  finalista en el Primer premio de Relato Corto sobre Texto Científico y es coautora del libro de relatos "Veintiseis historias que no vienen a cuento". 

A los que vivís en España, os invito a haceros con el libro en Tres Fronteras Ediciones.  No lo envían fuera del territorio nacional.  Yo a penas he leído unas líneas del primer capítulo; pero me atrevo a recomendar esta obra porque conozco a mi hermana. Todo lo que hace, lo hace bien.

Los valientes que acompañen los pasos de Marina, que compartan sus impresiones al terminar el camino. 

Gracias a todos/as.  Un abrazo


sábado 24 de septiembre de 2011

Este jueves (en sábado), un relato - "Tu calle"

Atendiendo a la convocatoria del amigo Gus, esta es mi aportación para el jueves de esta semana, que en esta ocasión es un sábado. 


Mi calle

Mi calle duerme en uno de los márgenes del río apartada del bullicio del centro del pueblo. Sinuosa, tranquila, llena de colores y vida pequeña que sólo es notoria si se recorre a pie. Yo lo hago a diario, observo el crecimiento de los avellanos que para regocijo de las ardillas ordenó plantar el Ayuntamiento, disfruto del aroma de las lilas, el aligustre, las acacias... Con estas conviven otras maravillas silvestres que llegado el momento ofrecen exquisitos frutos, como las moras, las bayas de sauco, el escaramujo, el agracejo... Elegí Ardilla Roja como nombre en Internet porque comparto mi calle con las aludidas y como la suya, mi vida también es sencilla. No aburrida, siempre sucede algo imprevisto y sorprendente.

El viernes pasado salí a caminar como todas las mañanas, y al llegar al bosque de álamos donde converge el primer tramo de la calle me encontré con un destacamento del Cuerpo de bomberos. (Este pueblo es pequeño; pero no le falta nada). Escogieron ese lugar para unas prácticas de salvamento. Las víctimas, unos muñecos atrapados en un descalabrado automóvil.  Pensé que el camino hasta el lago estaría cortado e hice el amago de dar media vuelta; pero al instante me indicaron que no había problema. 

Oculta por los cristales oscuros de mis gafas de sol, observé esos torsos macizos y corpulentos que operaban entre sierras circulares, hachas, y mangueras tan gruesas como sus propios brazos. La idea de torcerme un tobillo en ese escenario me hizo reír, me imaginé portada en volandas por uno de esos hombretones musculosos y fuertes.  Solazada por el espejismo continué mi recorrido.  

Una amiga mía de Barcelona se agobia cuando viene a casa, dice que tanto sosiego la oprime.  Yo, en cambio, no me acostumbraría jamás al ruido y el estrés de su ciudad. Me complace mi calle tal cual es; reposada, discreta, imperfecta... No la cambio por ninguna. 

* * * * 

Puedes visitar otras calles en Gustavo en micro 

lunes 12 de septiembre de 2011

Encuentros y desencuentros - Por casualidad



Abril del 2011 - Tras las vacaciones de primavera.

Mae, la mayor de las niñas que están a mi cargo iniciaba sus clases de tenis. Todos los lunes la acompaño a las cinco y cuarto de la tarde. Un pequeño giro que en poco cambiaría mi rutina, vivo a escasos metros de las pistas y coincide con la hora del paseo con los peques. Lucas, que acaba de cumplir un año, es un bebé grande, tranquilo, regordete, rubio y sonrosado.  Le encanta ir recostado en su sillita mientras caminamos bajo los sauces del lago, sus ojos azules brillan de excitación al ver bailar sus hojas.  Maureen es la mediana, cumplió los cuatro en febrero; es menuda, vivaracha, inquieta... de cabello castaño, mirada oscura, penetrante y seductora; una pequeña bruja sin escoba, cuya sonrisa es capaz de quebrar cualquier voluntad. 

— Carolina me ha dicho que va a ir a los columpios mientras su hermana aprende tenis—  Su perfecta hilera de dientes de ratita y los hoyuelos de su cara no esperaban un no por respuesta, así que una vez estuvo Mae bajo la responsabilidad de la monitora iniciamos el trayecto hasta el parque. La fresca brisa rompía el espejo del lago formando reflejos discontinuos, los sauces parecían inclinarse a nuestro paso y el sol, por fin desperezado de su letargo invernal acariciaba con amabilidad nuestros rostros.  Era uno de esos instantes mágicos en los que no se piensa en nada, sólo respiras en armonía con el entorno y das gracias a la vida. 

— ¡Mira, allí está Carolina! — gritó Maureen señalando a una niña rubia que se balanceaba suspendida de una cuerda.  Al llegar junto a ella regresó a mi memoria el angustioso momento vivido en la consulta del médico cuatro años antes, cuando la doctora solicitó mi ayuda para sujetar a una bebita accidentada en la camilla.  Los ojos azules de Carolina y la cicatriz de su frente no dejaban lugar a dudas. Por suerte, a tan tierna edad no se conservan recuerdos y la niña me saludó con agrado.

— Hola, Carolina ¿has venido con tu mamá? — le pregunté mirando hacia los bancos de alrededor. La pequeña negó con la cabeza y sin esperar más cuestiones, bajó de un salto de la soga, cuchicheó algo al oído de Maureen y corrieron juntas hacia el tobogán. Busqué una sombra donde colocar a Lucas que mordisqueaba concentrado su jirafa de goma y me dispuse a trabajar en los apuntes de un nuevo relato.  

De pronto una varonil y agradable voz latina me sobresaltó:

— ¿La mamá de Maureen?, soy el papá de Carolina. 
No le vi llegar; pero estaba frente a mi. Con su porte elegante, su cabello gris y sus ojos de mirada abisal y punzante. Mi Richard Gere de broma, mi dios secreto del sexo, mi casual desorden afectivo. Aquel que espié durante un curso escolar entero, me recogió del asfalto cuando resbalé en el hielo, y al que por culpa del inestable  azar no había vuelto a ver. Y...  tal vez por la paz respirada en el trayecto hacia el parque, por su delicioso acento plantense, o por la jugada matemática del destino, me vi a mi misma como una bola de billar, rodando sobre el paño verde a punto de hacer carambola. Le contesté como lo que él era para mi en realidad, un viejo conocido al que me gustó reencontrar. 

Hechas las presentaciones hablamos de la caída de la pequeña Carolina y los puntos de su frente, de la mía en el hielo de la carretera y cómo, sin saber entonces quienes éramos, la casualidad nos llevó a compartir esos momentos. Nos contamos nuestros gustos musicales, nuestras aficiones, departimos sobre las últimas películas que vimos en un cine...  Por cierto, “Richard Gere” se llama Alonso y es uruguayo. Le expliqué los lugares donde he vivido y por qué yo también cambié de país. Reservé para mi ¿cómo no? la locura, la turbación íntima que me producía su presencia, la desazón que afloró de nuevo en mi. Esa tarde el tiempo batió su propio registro, los sesenta minutos de la clase de Mae corrieron en segundos. Nos despedimos con un vago “hasta pronto”; aunque los dos sabíamos que “por casualidad” volveríamos a coincidir los lunes siguientes. 



viernes 15 de julio de 2011

Propuesta del jueves - "Un lugar en el mundo"

Ni hoy es jueves ni esto es un relato; pero viendo la propuesta "juevera" para esta semana  me apetece compartir con vosotros el que sin duda es para mí el mejor lugar del mundo. 




La vida me ha llevado de un lugar a otro, unas veces donde yo he querido y otras sin rumbo, rebotada como una pelota de goma chocando contra una pared. Y en este ir y venir conocí el lugar perfecto para perderse. Cercano, abierto, sin barrancos ni crestas escarpadas, templado, de temperaturas suaves... A él acudo en busca de diversión y en él me refugio cuando la tristeza sacude mis entrañas. Lo hago cómplice de mis secretos, mis dudas, mis intenciones... Tanta es su grandeza, que desde allí el universo entero empequeñece, se repliega sobre si mismo como el tallo de la mimosa, abrumado.

Si, el mejor lugar del mundo es el espacio que hay entre los brazos del hombre que amo.

* * *

Deseo que la vida os trate bien y disfrutéis mucho del verano :)
Un abrazo. 

jueves 9 de junio de 2011

Más despropósitos humanos

Si el caso de Cristian Fernández me causó estupor, lo que he leído hace minutos no sé de qué manera calificarlo. Esta vez no viene de norteamérica, si no del Reino Unido.

Según ha publicado el Daily Mail, Sarah Burge, adicta confesa de la cirugía estética y conocida como "Barbie Humana", ha entregado a su hija Poppy como regalo de cumpleaños, un cheque de 6.000 libras para aumentarse el pecho.

Sarah ya fue noticia por inyectar botox en su propia casa, a Hannah, su otra hija. así que no me extraña, lo que me alucina es que Poppy acaba de cumplir siete años.


La ley británica prohibe este tipo de intervenciones antes de los 16 años con lo que la niña debe esperar.  -Si cuando se desarrolle tiene las tetas grandes, que lo use en otra cosa- ha dicho Sarah. 

Si, hija, lo más importante en esta vida es tener un buen par de tetas. Prepararse y estudiar es secundario.  ¿¿¿Qué le pasa a la gente???

Telecinco.es/informativos

martes 7 de junio de 2011

Si, debemos de estar locos.


Este es Cristian Fernández, tiene doce años y puede convertirse en la persona más joven que ingrese en prisión para cumplir una condena de cadena perpétua.

Cristian está acusado de matar a su hermano de dos años a golpes.

Según el informe de la policía, el pequeño estaba a su cuidado mientras la madre, Biannela Susana estaba fuera. A mi esto ya me produce escalofríos; pero cuando he leído que no es la primera vez que este chico agrede al hermano ( le rompió una pierna con anterioridad), he recordado la entrada de Mercedes ¿Estamos locos? a propósito de qué estamos haciendo con nuestros niños.

Al tener un historial agresivo, Cristian va a ser considerado como un adulto, si no, le aplicarían una condena juvenil y saldría de la cárcel con veintiún años. Yo me pregunto y casi me escandalizo al contestarme. ¡¿Qué vida ha llevado este chico para que a los doce años pegue a su hermano pequeño hasta matarlo?!

Lo más espeluznante, es que al regresar la madre y encontrar al pequeño inconsciente, en vez de llamar a una ambulancia le limpió la sangre de la cara, lo cambió de ropa y le puso hielo en la cabeza. Esperó casi dos horas antes de acudir a un hospital. Demasiado tarde, claro. Dicen los médicos que de haber recibido tratamiento enseguida el niño sobrevive.

Yo no sé si está en el agua, en el aire, o en lo que comemos; pero algo pasa y nos vuelve locos.

Este es el enlace por si queréis leer la noticia :
http://www.telecinco.es/informativos/sociedad/noticia/100038721/nino+12




sábado 4 de junio de 2011

Encuentros y desencuentros - Cuando me crucé con Richard Gere

Septiembre del 2009. Recién estrenado el otoño y el curso escolar.

Acompañar a los críos al colegio se convierte en un hábito, cualquier día es igual a otro; no obstante alguna vez acontecen pequeñas convulsiones en su ritmo que cambian por completo su apariencia.

Me despedí de las niñas y regresaba a casa enfrascada en las siguientes citas que reservaba mi agenda: el fregador lleno de platos, la comida, varias camas por hacer, una montaña de ropa que esperaba ser planchada... Y algo extraño sucedió. Padres, madres, maestras y niños que circulaban por el corredor desaparecieron. Mi vista sólo captaba al tipo atractivo, maduro y exquisito que caminaba despacio hacia mi. Un hombre de cabello gris, rasgos amables, mirada oscura y algo traviesa, porte elegante, alto... tan parecido a Richard Gere que durante un segundo lo confundí con el célebre actor. La química de mi cerebro sufrió un tremendo desajuste, olvidé los platos sucios, la ropa arrugada, las cazuelas... De repente me sentí atractiva y tan sexy como el personaje de Vivian Ward en Pretty Woman. Él ni me vio.

A partir de entonces lo buscaba a diario con la mirada. Reparé en su coche, controlé su horario y a fin de compartir con él un espacio, en un tiempo que duraba a penas unos segundos, cada mañana debatía ante el espejo qué ropa ponerme, qué peinado me favorecía, o qué perfume llamaría su atención. Todas mis artimañas fueron inútiles, no fui más visible para él que las farolas de la calle; sin embargo, percibir su imagen entre la marea de padres agolpados a las puertas del centro era motivo suficiente para alegrarme la mañana. Así llegó el invierno, la nieve, las placas de hielo en la carretera, y con el frío la apertura de una nueva panadería frente a la escuela.

No pude resistirme al calor ofrecido por un pan recién horneado en aquella gélida mañana. La humedad helada de la noche anterior aconsejaba caminar despacio; aún así, mi precaución no evitó el tremendo resbalón que me derrumbó sobre el asfalto. La caída fue más escandalosa que grave; pero igual que sucede en las mejores escenas del cine romántico allí estuvo “mi Richard” dispuesto a recogerme. Al verle, mis impulsos cerebrales se detuvieron y lo que era una ocasión perfecta para iniciar una conversación, no quedó más que en otra bonita perturbación de mi anodina existencia.

El destino, siempre aficionado a jugar con los deseos de la gente, me dejó de nuevo con las ganas en la boca.

miércoles 25 de mayo de 2011

Este jueves, un relato - " Tres personajes en busca de una historia

Escribir una historia en 125 palabras no es sencillo; pero algunas veces los propios personajes te la cuentan.  Esta es la de “Cecilia, Sebastián y su perro, Rufo”. Espero que os guste.

* * *


Me llamo Cecilia y regento la pastelería que heredé de mi tío abuelo. Los domingos son días de mucho trabajo. Las personas que acuden a este establecimiento aunque son muy distintas buscan lo mismo: el dulce que convierta la reunión familiar, o la comida de ese día en algo extraordinario. 

Sebastián y su pequeño yorkshire, Rufo, siempre vienen a la hora de cerrar y entran por la trastienda.
Sebastián no quiere ser visto. No es un famoso excéntrico que huya de firmar autógrafos, si no alguien a quien la crisis financiera y su ex-mujer han dejado en la ruina. 

Me da igual. Estoy decidida, a Rufo le gusta mi tarta de cerezas y a mi los ojos de su amo. Hoy los invitaré a comer. 
Mas historias en el blog de GUS - http://callejamoran.blogspot.com/

miércoles 18 de mayo de 2011

Este jueves, un relato - "Escribimos para demostrar que existimos"


Cuando leí el título de la convocatoria de Gustavo para esta semana me dije: — que poco inspirador — Luego, mientras fregaba los platos mi cerebro dio vueltas igual que el bombo de la lavadora cuando inicia el centrifugado. Entre sacudida y sacudida se me formularon distintas cuestiones: ¿Escribo para demostrar que existo, o porque existo? ¿Soy porque estoy? ¿Estoy porque soy? Menudo trabalenguas, al terminar de recoger la cocina me dolía la cabeza.

No era plan de escribir, las migrañas no son buenas consejeras. Tampoco leer, los latidos de las sienes me hubieran impedido disfrutar de ello, así que instalé la tabla de planchar con el fin de rebajar la pila de ropa que esperaba desde hacía días en un barreño. Cuando el piloto rojo indicó el momento acerqué mi mano a la primera prenda y de repente la camiseta se alzó frente a mi con las mangas en jarras. Miré bien el frasco de los calmantes por si estaban caducados; pero no. Al segundo intento una sudadera me amenazó con los dientes de sierra de su cremallera. No insistí una tercera vez, era evidente que aquel no era un buen momento. Desenchufé la plancha, me puse el pijama y me fui a dormir.

A la mañana siguiente las amotinadas no recordaban nada, pasaron una a una bajo la superficie lisa y candente de la plancha, sin rechistar.

Volviendo al tema propuesto por Gustavo, diré que escribo en Blogger para compartir ideas, emociones, vivencias y algún que otro disparate. A veces con algo de acierto, otras menos; nunca para demostrar nada. Si es cierto que el lector confirma que no he muerto al ver el blog actualizado.

De cualquier manera, como dijo no sé quién: Sólo existes mientras vivas en la memoria de alguien.


Más disertaciones sobre el ser, el estar, y otras dudas existenciales en el blog de GUS
 http://callejamoran.blogspot.com/2011/05/una-convocatoria-literaria-este-jueves.html

viernes 6 de mayo de 2011

La reunión - Hiperbreve



Después de años de separación le costó reconocerlo en aquel ser consumido y escuálido.

    ¡Cuánto has cambiado, Ignacio! ¿Estás enfermo?

Él, mostrando una sonrisa desdentada contestó:

    No querida, sólo muerto.  Bienvenida a la eternidad.

sábado 30 de abril de 2011

Encuentros y desencuentros. - La niña de mirada azul

Hay quien opina que el destino es arbitrario, te enfrenta, o te aleja de personas y situaciones a su mero antojo. Mi experiencia dice que el azar se rige por determinados patrones igual que lo hacen las mareas, los ciclos lunares, las estaciones, o el día y la noche; que todo forma parte de un engranaje preciso y acontece en su justo momento.

Invierno del 2007

La sala de espera de la consulta del médico es un lugar de tránsito en el que casi todo es previsible; no obstante alguna vez se viven situaciones inesperadas.

Estaban punto de llamarme cuando apareció una pareja con una emergencia, una de sus pequeñas gemelas sangraba por una brecha en la frente y necesitaba asistencia inmediata. Desde luego les cedí el paso, las caídas de los más pequeños suelen ser aparatosas y asustan mucho a los padres. No transcurrió ni un minuto cuando la doctora salió y me invitó a acompañarla. Estoy acostumbrada a tratar con bebés y niños de corta edad, podría ayudarla con la niña y mientras tanto, la nerviosa madre ocuparía mi silla e intentaría calmar a la otra gemelita que lloraba desconsolada.

Saludé al padre con un gesto mecánico, mi atención se centraba en aquella niña asustada que llamaba a su madre sin descanso. Le hablé despacio e intenté calmarla; pero los trucos aprendidos en mis años de profesión no convencieron en modo alguno a la pequeña. La mirada azul de la nena se abría ante mis pupilas con una mezcla de extrañeza y odio, con tanta claridad que leía en ella: ¿Quién eres tú? ¿Por qué mi padre no te echa de aquí?. No hubo otra solución, la agarré por los hombros, su padre le bloqueó las piernas, y la doctora cosió su maltrecha frente entre inyecciones de anestesia y mentiras piadosas del tipo: ya queda poco, un puntito más, este ya es el último... Era imposible que sufriera dolor con la zona dormida; pero el terror es capaz de ocasionar una ansiedad infinita. Me partía el alma que las palabras de consuelo del padre murieran ahogadas por el llanto de su hija antes de llegar a sus oídos. Tras unos minutos que fueron eternos la doctora dio por concluido su trabajo y me invitó a salir de nuevo.

Después de aquello seguí con mi vida, con mi rutina diaria; el ir y venir al colegio, otros niños, mis obligaciones domésticas, las visitas al médico... y en medio de todo ello mi flirteo con la escritura. Guardé en mi memoria la voz de aquel padre, los ojos zarcos de la niña y durante semanas recordé su inquisitiva mirada. Temía coincidir con ella, que mi imagen reviviera en ella la amarga experiencia y que perdurase en su presente como la mujer mala que la sujetó; pero el destino sabe cómo hace las cosas, pasaría mucho tiempo antes de reencontrarla. 

Salvar los bosques, es salvar el clima

Combate la deforestación. Ayuda a Greenpeace

Home (Casa) - una película de Yann Arthus-Bertrand

Aprovechando la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente, el 5 de junio del 2009 se estrenó el largometraje documental “Home”, una producción que se filmó durante año y medio en 54 países, y que muestra imágenes aéreas de la degradación de la Tierra a causa de la actuación humana sobre el planeta.

Pincha la imagen para ver el vídeo

Planeta Tierra, Siempre

Tal vez ya lo conozcas, pero si no, emplea unos minutos en ver esta maravilla de video, de The Secret Tv. Tendrás la sensación de volar y entenderás por qué es posible que seres de otros mundos visiten nuestro planeta. ¿Acaso no es el mejor sitio para vivir?


Indígenas Aislados

Vídeo narrado por Ana Belén y Oscar Jaenada.

Si quieres apoyar a los pueblos indígenas, colaborar, o ayudarles de algún modo a mantener sus territorios, entra en: Survival International