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domingo, 15 de marzo de 2009

Insmnio, aviones, recuerdos

Son las cinco de la mañana. La tos entre otras cosas, no me deja dormir y me he tenido que levantar. Afuera se oye un avión. No sé hacia donde va, quizás ya esté a trescientos kilómetros de aquí porque apenas se puede percibir. Me acuerdo que en la casa de mis abuelos cuando era niña y ya estaba en la cama, oía a Joaquín el vecino, cuando salía en su pequeña Guzzi. En aquellos años y en el campo, cualquier ruido por mínimo que fuese, se podía escuchar con toda nitidez. 
Sigo oyendo el avión y quiero pensar que sobrevuela España ahora. Me da igual qué parte de España sea. La Guzzi de Joaquín se escuchaba pasar por la parte trasera de la casa, hacia el camino de la viña y de ahí a la carretera. Se podía oír perfectamente durante todo el trayecto hasta que llegaba al bar de Cayetana en el pueblo. Justo a dos kilómetros y medio de allí.
El sonido del avión de antes, ha sido silenciado por otro. Este parece que va en dirección opuesta porque cada vez lo escucho más cerca. Ahora hay otro más. El aeropuerto de Toulouse-Blagnac tiene mucho tráfico esta madrugada. 
Se ha levantado viento. La puerta del garaje se mueve con un quejido metálico y sordo. Un cuarto avión está pasando justamente por encima de mi casa y se oye muy fuerte, ha despegado hace minutos.
- ¿Qué hago contando aviones y no ovejas? ¡La gente normal cuenta ovejas para dormir! 
Joaquín el de la Guzzi, tenía un rebaño muy grande y la puerta del corral muy rota. A veces se le escapaba algún cordero y cuando volvía del bar de Cayetana, ni se daba cuenta. El pobre cordero se pasaba la noche con su bee bee bee bajo mi ventana, pero la tajada tan tremenda que traía Joaquín, lo sumergía en un profundo sueño y no se enteraba de nada. 
Ya son las cinco y media. Un vecino va a ir de caza. Puedo escuchar perfectamente a sus perros ladrar excitados antes de subir a la furgoneta. Después de años haciendo lo mismo cada domingo, aún no se han acostumbrado. 
La nevera se ha callado y curiosamente los aviones también. Ahora sólo escucho el zumbido de mi portátil. Las paredes también crujen y se quejan. Estar siempre en la misma postura es muy incómodo y pesado. Yo no podría ser pared y aunque a veces he intentado comportarme como ellas, siempre termino desmoronada. 
Son más de las seis y estoy cansada. Sujeto mi cabeza apoyando la frente en la palma de mi mano. Pronto va a amanecer. Las encinas del río dibujan sus sombras negras en el cielo y si cierro los ojos, qué extraño es todo esto… veo los felinos ojos de Roberto. Le veo mirarme y decirme, ven… ¡Y vaya si iría! pero al abrirlos, otro gato, el que simula el respaldo de la silla de una de las niñas con las que trabajo; un gato negro cuyas pupilas son extrañamente grandes y redondas, me mira desde el borde de la mesa, y me dice que me olvide, que no es posible. 
El viento se ha calmado, y el día se levanta envuelto en oscuras nubes. Me vuelvo a la cama antes de que el azul se diluya como el humo en la nada; cuando aún puedo ver con claridad sus ojos al cerrar los míos.

15 comentarios:

J.E. Alamo dijo...

Hermosa añoranza en esas horas menudas del día en que nuestra alma está tan expuesta.

Margot dijo...

Suelo padecer de insomnio, es algo que he heredado de mi abuela, ella a igual que yo, era una noctámbula. Y es que, por las noches suelo concentrarme mucho más... el problema es que, por desgracia, se ha de madrugar, y a esas horas no hay quien me levante... bueno, sí, poniendo dos despertadores. En fin, que yo también suelo invertir mi tiempo de insomnio repasando recuerdos.... Me ha gustado mucho ardillita, ahora ya sé que no soy la única que se queda hasta las tantas.

Muchos besos vestidos de domingo.

jose dijo...

Hola Ardilla,
ha sido precioso leerte. Casi casi he escuchado todos esos sonidos en silencio, en el silencio. La Guzzi de Joaquín, los aviones y hasta el murmullo de tu portátil, que sería el mío.
Aunque ya he paseado antes por tu blog, seguiré haciéndolo, con tu permiso.
Un saludo

Susana dijo...

Dicen que el insomnio es terrible (yo siempre duermo como una "ceporrilla") pero si el tuyo ha servido para que escribieras un relato tan tangible y hermoso, ha merecido la pena, Ardillita.

Échate la siesta, y dale a la leche con miel para aliviar esa tos.

Un besito

(ahora es cuando tú dices "¿Susana? ¿Y esta quién es?" jejeje.

¿O ya no?)

Neogeminis dijo...

Pero mujer!..qu´delicia de desvaríos has tenido en esa noche de insomnio!...se han lucido tus musasque nos handejado acompañarlas por los rincones de tu casa y tus recuerdos!!!

Precioso, Ardi!
Te felicito, una belleza!

(no te deseo que tengas más noches de éstas porque atentaría contra tu salud, ajajaj, pero bueno!, por lo producido, amerita el risgo ajjaajaja!)

Besitos de domingo soleado y fresco!

milagros dijo...

Tienes un estilo de escritura que cautiva.
Por unos momentos he logrado oir todos los sonidos que cuentas.
Muy bonito el texto, y con este toque final de humor de contar aviones en vez de ovejas, jaja.
Un saludo

Sinuhe dijo...

Como disfruto contigo ardillita. Esto no tiene precio. :)

Gracias.

Ardilla Roja dijo...

¡Cuánto bueno ha venido por el bosque esta mañana! Muchas gracias por la visita dominguera.

Jose, bienvenido al árbol de Ardilla Roja, encantada de conocerte. Por mi mala cabeza, igual que me pasaba con Susana, igual no te reconozco la próxima vez que vengas, pero dame tiempo :)

No sé por qué, pero en las horas golfas es cuando mas perceptiva está la mente y los oídos. Lo malo es lo que dice Margot, el despertador. Menos mal que el domingo se hizo para no trabajar.

Un abrazo fuerte a tod@s. Sois unos amores.

Mari Carmen dijo...

Mala cosa tener insomnio, Ardilla. Afortunadamente, duermo muy bien, pero me ha gustado leer tus reflexiones porque es cierto, cuando estás desvelada pasan por tu cabeza cien mil historias y sientes hasta la respiración de la casa.

Un abrazo

Maat dijo...

Que relato más precioso, Ardilla. Para mí, la noche es una buena compañera. Es cuando más me gusta leer o escribir. Muchas noches, una vez acostada, me vienen ideas a la mente, sin llamarlas, y tengo que levantarme a plasmarlas en un folio.

¡Bendito tu insomnio! (Sólo esta noche, vale) Ha facilitado esta bella historia.

Un abrazo.

Maat

SILVIA dijo...

Que manera magnifica de desvelarse, de pasar el imnomnio, porque te da siemrpe la inspiracion justa, como en cada uno de tus relatos, ybueno, no hay porque contar solamente ovejitas, no???
como siempre.............chapot¡¡¡

Mª JOSE. dijo...

ESPERO TENER INSOMNIO ESTA NOCHE Y PODER RECUPERAR ESOS RECUERDOS TAN MARAVILLOSOS.
NO TE OLVIDES LO QUE ME PROMETISTE.
BESOS,ARDI.
Mª JOSE.

Ardilla Roja dijo...

Mari Carmen, Maat, Silvia, Maria José: que gusto me da encontraros.

Muchas gracias, cariñas mías.

Por cierto Mari Jose, que ya cumplí tu encargo.

Besos a las cuatro.

Lujo dijo...

Hola Ardi,
El insomnio es una mala cosa cuando hay inquietud por medio.
Por un momento me acordé de los vecinos de El Prat que se quejan del paso constante de aviones y los problemas que esos sobresaltos les causan.
Me ha parecido un texto elegante, como los que sueles realizar, sobre el tema.
Felicidades ;)

Un abrazote enorme.

izara dijo...

Sigo en mis ramas amigas, desenpolvando recuerdos. El recuerdo que me has traido con la Guzzi de Joaquin. Un tio mio tenia, tambien, una moto de esas, y me han venido de golpe un monton de cosas suyas y de otros tiempos a la cabeza.
Me gusta mucho este arbol, mucho.
Un abrazo.

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